September 2007


Un día, en un pueblito muy lejano, mientras la gente grande trabajaba y los chicos jugaban, en el cielo apareció un gran plato volador, de color dorado.

Todos, los grandes y los chicos, se quedaron inmóviles viendo como ese plato volador dorado bajaba del cielo y aterrizaba en el medio de la plaza del pueblo.

Una vez que el plato volador aterrizó, se abrió la puerta y salió un extraterreste que era chiquito y todo verde.

Todos, los grandes y los chicos, seguían inmóviles viendo al extraterrestre, y entonces dijo:

- Uds., los grandes, deben cuidar el medio ambiente.
Y Uds., los chicos, deben vigilar que los grandes cuiden del medio ambiente.

Todos, los grandes y los chicos, asintieron con la cabeza.

El extraterrestre sonrió, saludó, se subió a su plato volador, cerró la puerta y salió volando.

Todos, los grandes y los chicos, se quedaron mirando hasta que el plato volador desapareció en el cielo.

A partir de ese día, los grandes empezaron a caminar y andar en bicicleta en lugar de usar tanto los autos. Dejaron de regar las veredas y empezaron a cuidar más el agua. Dejaron de cortar árboles de los bosques y de tirar basura en cualquier lado.

Y cuando los grandes se olvidaban y empezaban a contaminar el ambiente, los chicos, que nunca olvidan lo bueno, les hacían acordar que debían cuidar el planeta.

Y siempre son los chicos los que nos recuerdan las cosas buenas de la vida, no?
Porque están seguros que son de este planeta.

Lola: – ¿Cómo se llama?
Yo: – La banda de la selva.

Un día se reunieron todos los animales de la selva porque estaban muy aburridos y no sabía que hacer.
Todos tiraban ideas pero no convencían a ninguno, hasta que el león dijo:

- Y si hacemos una banda?

A todos los animales les pareció una buena idea. Y entonces los leones aprendieron a tocar la guitarra, los monos tocaban la batería, los elefantes las trompetas, las jirafas el piano.
Y así todos practicaron durante muchos días y formaron la banda de la selva que sonaba muuuuy bien.

Un día en la selva aparecieron unos cazadores con intenciones de matar la mayor cantidad de animales posibles. Sin embargo, mientras se adentraban en la selva iban escuchando más y más fuerte una música muy linda.

Y era tan linda la música que escuchaban que dejaron sus armas y empezaron a bailar.
Y bailando con esa música especial fue que descubrieron que eran los animales quienes la tocaban.

Y en ese momento se dieron cuenta de que no era bueno matar animales y prometieron no cazar nunca más.

Y en ese momento los animales se dieron cuenta que la música calma a las fieras.

Y colorín colorado…

Lola: – …este cuento se ha terminado.

Yo: – ¿Te gustó?

Lola: – Si. Estuvo bueno. Hasta mañana.

Yo: – Hasta mañana