Wed 23 Jan 2008
Aclaración: Durante un tiempo Lola me preguntaba el nombre del cuento y al instante se contestaba sola haciendo una asociación libre entre un elemento cualquiera y el adjetivo “loca” o “loco” según correspondiera.
En algunos casos, como este, aceptaba su sugerencia, ya que me servía de disparador para inventar el cuento de ese día.
Hecha la aclaración… La ensalada loca
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Había una vez un tomate cherry que estaba aburrido.
No sabía que hacer y se sentía muy solo.
Pero en un momento, una mano lo agarró y lo puso en un lugar muy especial: un pelotero de granos de choclo.
El tomatito cherry estaba muy contento. Luego vió a algunos otros tomatitos amigos en el mismo pelotero.
En un momento empezó a caer un chorrito verde. Era aceite de oliva. El preferido del tomatito, así que trato de meterse abajo del chorrito para quedar todo lleno de aceite de oliva.
Luego llovío un poco de sal, y cuando el tomatito apenas se sintió algo salado empezó la parte más divertida:
Empezaron a mezclar la ensalada y el tomatito iba de un lado para el otro.
De arriba para abajo y de abajo para arriba.
De cabeza.
De parado.
Chocándose con los otros tomatitos.
Sumergiéndose en el pelotero de granos de choclo y volviendo a salir.
Cuando pararon de mezclar la ensalada, el tomatito estaba muy contento, feliz de su aventura.
Y se dió cuenta que estaba en una rica ensalada, hecha con mucho amor por una mamá para su hija, que era fanática de la ensalada de choclo y totatitos cherry.
Y colorin colorado… este cuento se ha acabado.