Thu 2 Aug 2007
Lola: – ¿Cómo se llama el cuento?
Yo: – La hormiga y las estrellas.
Había una vez una hormiga que se llamaba Ramona.
Ramona trabajaba mucho todos los días llevando hojitas hasta el hormiguero.
Por las noches, antes de irse a dormir, miraba el cielo lleno de estrellas y decía: – ¡Mi sueño es poder tocar las estrellas!
Algunas hormigas habían oído lo que decía Ramona todas las noches y se reían de tan loca idea.
Un día de invierno, que hizo mucho, mucho frío, en el pueblo donde estaba el hormiguero donde vivía Ramona, comenzó a nevar. Hacía más de 30 años que no nevaba en ese lugar. Ni Ramona ni sus compañeras sabían que era la nieve.
Todas las hormigas, asustadas, se que quedaron en el hormiguero, con mucho miedo y frío.
Sin embargo, Ramona se asomó y vio como caían los copas de nieve. ¡Y quedo asombrada!
Para Ramona cada copo de nieve era como una pequeña estrella. Y salió rápidamente del hormiguero porque quería tocar cada una de las estrellas, que sorpresivamente habían empezado a caer ese día.
Las otras hormigas, al ver que Ramona estaba tan contenta tocando las supuestas estrellas, también salieron a jugar. Y se divirtieron tanto que empezaron a creer más en los sueños de Ramona y en los propios.
Y fue así como, una simple hormiga que creía en su sueño, hizo nevar en un lugar donde hacía más de 30 años que no nevaba.
Y donde nadie salía a tocar las estrellas.
Y colorín colorado…
Lola: – …este cuento se ha acabado.
Es como la nieve que cayó el otro día.
Yo: – Si. Seguro que en el patio hay una hormiga que se llama Ramona.
(Nota: Este cuento está inspirado en el hecho que está documentado aquí: http://www.clarin.com/diario/2007/07/09/um/m-01453822.htm )